El gobierno de Islandia ha recibido más críticas por su reciente decisión de continuar la caza de la ballena, a raíz de un cambio de su administración.

El último día, la decisión del ex Ministro de Pesca Einar Gudfinsson había aprobado un plan de cinco años para la cuota de 100 ballenas “minke” y 150 ballenas en peligro de extinción al fin de año, para ir en contra de la masiva oleada de oposición internacional.

Se esperaba que el ministro Steingrmur Sigfusson derogaría la legislación, pero aparte de una abierta advertencia en contra de las cuotas a largo plazo después de 2009, la decisión sigue en pie.
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“Es obvio que esta decisión tendrá una repercusión muy negativa para una especie en peligro de extinción. Pero también es muy difícil ver cómo esta decisión beneficiará a la población de Islandia”, dijo Willie Mackenzie, de la campaña “Océanos de Greenpeace”. “No hay mercado para la carne de ballena en Islandia, es principalmente en Japón o en cualquier otro lugar del planeta”.

En lugar de mirar a la caza de ballenas como una solución a sus problemas económicos, el gobierno islandés debería pensar en crear puestos de trabajo sostenibles en la observación de ballenas y fortalecer el turismo, para así poder atraer mas personas al país y ganar un poco mas de dinero a favor de la economía del país.